Plantas para Aves

Salvia Rosada (Salvia tortuosa)

Por Santiago Quinteros

Un gusto saludarlos, soy Salvia tortuosa, o más conocida como salvia rosada. Lo más probable es que me conozcan por mi inconfundible y llamativo color rosa/fucsia, de mis flores tubulares y en racimo. Soy un arbusto, con muchas ramificaciones, pero no tan alto, máximo alcanzo el metro y 20 cm. Algunos dicen que, por ser familiar de la menta (Lamiaceae) mis hojas, las cuales son grandes y ovaladas, tienen un olor parecido. Lo que sí es seguro es que mis flores son un deleite visual, por lo que mi principal virtud es servir de planta ornamental, no falto en los jardines más estilizados y bellos de la ciudad. 

Aunque tenga primas en toda Latinoamérica, mi origen se remonta a los majestuosos callejones interandinos y en la actualidad, mi distribución se centra en los andes colombianos, ecuatorianos y peruanos, pero mi amor se lo ha ganado las tierras de la mitad del mundo en donde suelo pasar mayor tiempo. Crezco desde los 1000 msnm hasta las medianas y altas montañas, así que me acostumbro a los climas cambiantes de estas zonas. Necesito del sol, claramente, pero puede soportar también sombras moderadas, como les dije me he adaptado bastante bien a nuestro querido clima, por lo que soy bastante resiste a sequias así que mi riego es moderado. Sin embargo, si me vas a sembrar necesito que el suelo tenga un buen drenaje, sea ligero y, obviamente, fértil y, si quieres que me mude a otros jardines, me puedes multiplicar tranquilamente por esquejes una vez que ya florecí.

Como les comenté, vivo prácticamente de mi belleza, me usan como planta ornamental, y, aunque me han hecho muy pocos estudios, no sorprendan si comienzan a oír de mi cuando extraigan mis aceites esenciales; pero hasta que ese día pase, sigan adornando y embelleciendo sus jardines conmigo.

Quinde Colilargo alimentándose de las flores de Salvia rosada

Atraigo a bastantes aves hermosas y emblemáticas de la zona que no ves todos los días. Primero les contaré mis preferidos, los pinchaflores; que no les asuste el nombre porque no me destruyen, solo se alimentan del néctar de mis flores. Entre el más destacado se encuentra el Pinchaflor Enmascarado (Diglossa cyanea) un ave pequeña, vestida de un azul escandaloso y pomposo y lleva, obviamente, una máscara negra que combina a la perfección con sus ojos rojos intensos. Es oriundo de la zona andina y además de gustar del néctar, se alimenta de frutas e insectos y no pasa desapercibido durante sus visitas.

Pero quienes, sin duda alguna, son los que más disfrutan dándose una vuelta para degustar mi néctar, son los colibríes que aprovechan el color llamativo de mis flores para alimentarse. Dicen por ahí que, a pesar de que estas aves no tengan preferencia innata por el color rojo, la mayoría de las flores que visitan son rojas, esto porque son rápidas aprendiendo y asocian el color con una buena fuente de alimento en la zona, por lo que pueden tener una tendencia por mi color. Uno de mis preferidos que se lo ve levitando cerca de mi es el Quinde Herrero (Colibri coruscans) inconfundible para los quiteños: plumaje verde, pechera morada y un elegante antifaz de carnaval de color azul brillante difumado en su rostro. Además, una vez que escuches su trinar, parecido al sonido de un martillo al pegar metal, no te olvidarás de su nombre jamás.

Finalmente, otro de mis colibríes favoritos, el Quinde Colilargo (Lesbia victoriae) sobra decir que llama la atención por la longitud de su cola. De colores menos llamativos, verde y morado, su patrón de vuelo es el que se roba la atención ya que de este se derivan sonidos característicos, crujientes y rápidos, que dan alerta de su presencia. 

Published by Sandy Espinoza F

Administradora de Empresas Turísticas, aficionada a la fotografía, naturalista y amante de las aves. Turismo y Educación Ambiental

Leave a comment