Vivir en las ciudades no tiene porque alejarnos de la naturaleza, al contrario de lo que se cree las ciudades albergan una gran variedad de vida silvestre que la podemos encontrar en los jardines, parques y quebradas, solamente debemos aprender a mirar con detenimiento.

Cada 3 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Vida Silvestre, proclamación promovida por la Asamblea General de la ONU, cuyo objetivo es “celebrar la belleza y la variedad de la flora y la fauna salvajes, así como crear conciencia acerca de la multitud de beneficios que la conservación de estas formas de vida tiene para la humanidad. La celebración de este día también nos recuerda la necesidad urgente de combatir los delitos contra el medio ambiente y la disminución de especies causada por la actividad humana, que acarrean consecuencias negativas de gran alcance en el ámbito económico, medioambiental y social.”
El entorno urbano está lleno de posibilidades para descubrir la vida silvestre, cuando se habla de biodiversidad urbana en lo primero que pensamos son en nuestros jardines, huertos y parques, y es que estos sitios desempeñan un papel crucial para que plantas y animales puedan subsistir en las ciudades, por eso es importante trabajar para crear ciudades en las que se integre la naturaleza en la vida urbana.
Los beneficios que aporta la naturaleza a la calidad de vida de los residentes en las ciudades nos han llevado a repensar el diseño del entorno urbano en el que se empiece a valorar los servicios sociambientales que la naturaleza aporta a nuestras ciudades, incorporando de esta manera el concepto de la infraestructura verde y soluciones basadas en la naturaleza, no soló para beneficio de las personas sino también de la vida silvestre que habita en estos entornos, conservar la vida silvestre en las ciudades es un reto que requiere nuevos enfoques y actores. Es evidente que para garantizar la presencia y permanencia de las especies de flora y fauna en los entornos urbanos, es fundamental el conocimiento, la valoración y el respeto que la sociedad les ofrezca.

Los parques y especialmente los jardines de las ciudades se han convertido en refugio de varias especies de aves, colibríes, tangaras, semilleros, gorriones, tórtolas o mirlos son los vecinos habituales con los que convivimos a diario, pero también nos hemos encontrado con rapaces, el Quilico es sin duda el mejor ejemplo de adaptación al núcleo urbano, pero también convivimos con halcones, gavilanes y búhos que en muchas ocasiones nos han sorprendido con sus visitas.



Una gran variedad de insectos y polinizadores también viven en las ciudades y merecen toda la hospitalidad que podamos ofrecerles, los polinizadores son cruciales para los ecosistemas y para nuestra alimentación, sin embargo las poblaciones de algunos polinizadores enfrentan grandes amenazas causados por el uso de insecticidas y herbicidas en cultivos, jardines y áreas verdes. Además, desafían la pérdida de hábitat por la agricultura, ganadería y el desarrollo de zonas habitacionales, para ayudarlos podemos colocar hoteles para insectos y crear jardines para polinizadores con plantas nativas y sin insecticidas.



Es importante que cuidemos nuestros espacios verdes y conozcamos el valor ecológico que todas las especies de vida silvestre aportan a los ecosistemas urbanos para que puedan seguir habitando en ellos y nosotros disfrutando de espacios funcionales y sanos.
Consejos para ayudar a la vida silvestre en la ciudad
- Restaura el hábitat natural de tu comunidad
- Siembra plantas nativas
- Evita usar insecticidas y pesticidas
- Mantén a tu gato dentro de casa
- No compres animales silvestres, estos no son mascotas
- Enseña a otros sobre la biodiversidad urbana

